Hoy voy a ver esta peli. Esto es un extracto de crítica de la guia del ocio:

Poner los puntos sobre las íes con semejante énfasis, reflexionar sobre las obscenas mutaciones del poder cuando éste crece sin control ni freno, sobre la subcultura de la manipulación y la instrumentalización del miedo desde las altas esferas no es pecata minuta para un cómic (novela gráfica para ser más precisos). V de Vendetta es nitroglicerina pura, una bomba en clave pop culture que se atreve a cuestionar prácticamente todo, haciendo de la acritud bandera y a poner el grito en el cielo contra la amorfa cohesión social y el borreguismo imperante entre aquellos, los más, que no se hacen preguntas y se inclinan ante la injusticia haciendo caso omiso de cualquier síntoma de fractura comunitaria.

V de Vendetta llega tan lejos que se atreve a flirtear con la filosofía del todo vale, de ¿el fin justifica los medios¿. Como David Fincher en El club de la lucha James McTeigue mira al terrorismo sin ojos censores, en un tiempo en el que todo lo que no sea apelar al blanco o al negro es delito. Y a pesar de toda esa dinamita socio-política, la cinta de McTeigue, asombroso debutante, sigue siendo un cómic a mucha honra. Adaptación de la aclamada novela gráfica homónima firmada por Alan Moore y David Lloyd, la cinta es leal a la semántica y la estética de viñeta, un formidable filme de acción y ciencia-ficción que fantasea con un Reino Unido futurista sometido al puño absolutista de un caudillo fascista que parte y reparte a sus anchas. La obra matriz se concibió en pleno apogeo del Thatcherismo, pero su vigencia es asombrosa. En un mundo que se desliza peligrosamente hacia la polarización y la proscripción de la diferencia, en que los derechos civiles son papel mojado gracias a la abrumadora propaganda psicótica y xenófoba cuyo instrumento cardinal es el terror, el escenario que plantearon Moore y Lloyd y que ahora resucitan los hermanos Wachowski, en calidad de productores y guionistas, se rebela como una distorsión parabólica de un mundo tristemente posible. Mucha tela para un producto de consumo masivo, pretexto seguro para la ingestión ídem de palomitas.

V de Vendetta es, en ese sentido, uno de los blockbuster más incendiarios y potencialmente influyentes de los últimos lustros. O lo que es lo mismo, una película llamada a tener un sitio en una potencial antología de cine moderno. Combinar entretenimiento plano y cine con conciencia es posible y he aquí la prueba. Los extremos de un lenguaje tan estridente y populista, las propias texturas alucinógenas del cómic y la sensación de que es preciso haber leído la novela original para quedarse con toda la copla, son factores negativos en la balanza. A ratos V de Vendetta es ingenua y empalagosamente barroca, territorio vedado, ingrato para agnósticos de tales sintaxis, ello a pesar de la enésima exhibición de luz y talento de la formidable Natalie Portman, la presencia más poderosa de la cinta, y la furibunda presencia de actores tan potentes como John Hurt, Stephen Rea o Stephen Fry. También en eso V de Vendetta va por libre: McTeigue no estaba por la labor de despreciar el factor humano, y ése es precisa y sorprendentemente uno de los agarraderos más sólidos de la cinta. Por todo ello y más las andanzas del justiciero V son un soplo de aire fresco para el género, por todo eso y más V de Vendetta es una película absolutamente recomendable, porque es provocadora, única en su especie y, no menos importante, porque es un pasatiempo irresistible con materia gris.