Siempre he pensado que los afectos no se rigen por la sangre sino por los actos. La gente actúa y según eso les juzgo. Puede ser que alguien que tenía en estima varíe su actitud y mi forma de verle cambie. Es por eso que, a diferencia de otros, puedo dar más valor a una persona sin que sea de mi familia que siéndolo por el simple hecho de lo que pasa día a día.

Yo nunca he sido un astro de los ordenadores, pero en mi familia son todos bastante negados y siempre me piden consejo. El caso es que me gusta estudiar pasando apuntes en el pc, me ocupo de actualizar un par de webs en plan sencillo Neuronilla y Yeguada Tziunchan y tengo una web personal aparcada con fotos de amiguetes y tal.

Mi hermano llega de currar sobre las 9 de la noche y se pone en el ordenador hasta las 12, aproximadamente. Es igual que tú hayas llegado a las 9 y quieras usarlo igual, pues no podrás y si reclamas tu derecho la solución adoptada por vía materna será la fácil: nadie lo usa. Has tenido que aguantar que por la necesidad de usarlo no más de 2 minutos tu hermano baje al piso de abajo y te quite los plomos de la casa, que te borre (supones que inconscientemente por su nulidad para la informática) apuntes de la universidad alegando que son juegos (cuando tu ordenador es viejo y solo juegas al tetris y a veces al mus, pero vamos, aunque lo fueran) o ver tras esa actuación cómo el colega intentaba jugar a un juego que habías tratado de bajarte en el emule por si de suerte funcionaba. Por supuesto sin quejarte, bien porque la solución adoptada por quien manda es la fácil, como he mencionado antes, bien porque no eres del tipo de persona que él y te la come que juegue o se monte un castillo de cartas sobre la pantalla.