Lo efímero del amor
Elen Fisher, según un dominical una de las mayores expertas en el estudio científico del amor, constata la caducidad del enamoramiento: entre 18 meses y tres años. Según ella, "después, con suerte, queda el apego". No sé hasta qué punto esto es cierto.
Fisher se pregunta: "¿cómo es posible que seamos capaces de permanecer tanto tiempo unidos? El 97% de los mamíferos no crea este tipo de tándems. Entonces, ¿por qué lo hace el ser humano? Lo que es asombroso es el simple hecho de que nos emparejemos y seamos fieles, y el motivo que explica esta conducta es esa extraña fuerza de atracción que llamamos amor".
Personalmente, no he tenido ninguna relación de tres años, lo máximo fueron dos años y medio y creo que tras cierto tiempo no se siente lo mismo que al principio y no sólo por el transcurrir de la relación, sino por una cuestión también química. Las mayores crisis llegan cuando he llevado un año con distintas personas y a veces es difícil identificar el porqué no se siente lo mismo si en principio nada ha cambiado. O quizás sí, quizás la forma en que idealizábamos a la otra persona, lo misteriosa que era deja de tener cierto sentido y pierde cierto interés.
Supongo que los más jóvenes tienden a no conformarse tanto e intentar continuar la búsqueda de alguien más por idealizar y los más mayores la de la persona con la que, una vez pasado dicho período de subidón, puedan seguir sintiendo lo que Fisher llama amor sin llegar a ser conformismo ni una actitud para no estar solos.
Fisher compara el amor con una droga, dice: "lo más importante es mantenerse alejado de ella. Los síntomas de abstinencia son exactamente los mismos que aparecen cuando uno se desengancha de la cocaína: ansia intensa, melancolía, agotamiento, aturdimiento. Aunque existen diferencias. Uno no se mata por no poder seguir esnifando cocaína. Además, dice Fisher, el grado de dependencia de la droga amor parece disminuir con el tiempo, mientras que el que toma cocaína seguirá experimientando el mismo ansia. Por el contrario, una vez que uno consigue un amante, lo más normal es que llegue un momento en que ya no tenga ganas de verlo todos los días.

Elige la vida, elige un empleo, elige una carrera, elige una familia, elige un televisor grande que te cagas, elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas electricos. Elige la sal, colesterol bajo y seguros dentales, elige pagar hipotecas a interes fijo, elige un piso piloto, elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego, elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos, elige el bricolaje y preguntate quien coño eres los domingos por la mañana, elige sentarte en el sofa a ver tele-concursos que embotan la mente y aplastan el espiritu, mientras llenas tu boca de puta comida basura, elige pudrirte de viejo, cagandote y meandote encima, en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoistas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte, elige tu futuro, elige la vida.
septiembre dijo
Bueno, dígamos que lo que es efímero es el enamoramiento y el nerviosismo inicial. Para mí después hay más seguridad, más calma y si el amor era real dura más y tiene más calidad que los primeros meses.
No creo que se le pueda poner una duración, no me gusta generalizar así que cada historia dura dependiendo de las personas y de lo que sientan.
11 Agosto 2005 | 11:31 AM