En 1995 fui a Ribadesella con mis padres. Fue un descenso del Sella un poco distinto, no sólo por ir con ellos, sino porque no estaba tan masificado como ahora, con sus pros y contras. El jueves pasado volví a ir, diez años después, y esta vez con mis amigos. Y menos mal que tres decidimos irnos el jueves porque pillamos sitios en el área que habilitaron para acampar de pura suerte. El viernes llegaron los otros cuatro y allí estuvimos hasta el domingo.


La verdad es que me lo esperaba de otra forma. Desde el ambiente en la zona de acampada hasta el de la zona de fiesta. Nuestros compañeros de las tiendas de al lado eran dos parejas, una de ellas compuesta por un tatuador y una chica que pone piercings, ambos colombianos residentes en Miranda de Ebro, y la otra pareja, de Vitoria, resultó ser de lo más maja y compartimos alguna cervecita que otra. El problema resultó en que los organizadores de la zona, supongo que el ayuntamiento, uso una barra y música y resultó ser un poco de cámara oculta. Sin exagerar, en una hora podían repetir 3 veces la misma canción de el canto del loco y otras 3 una de melendi (que no me caía mal y gracias al que ponía la música he empezado a odiar). Si decidías irte a sobar a las 5 de la mañana, como hacíamos nosotros, la música no paraba y el volumen era tal que distorsionaba. Ya no era el canto del loco, sino bakalao del estilo más cutre estilo el neng este de la tele. Se puede llegar a entender que dejen música dado el ambiente festivo y a pesar de ser la zona de descanso, pero no de esa manera.

Luego estaba la zona de fiesta, pasado el puente del río Sella. Miles de personas, yo calculo que medio millón a lo largo y ancho de las calles y plazas con distintas músicas. Había que buscarse un huequecito, siempre lejos de ciertos olores bastante desagradables, y la verdad es que se estaba a gusto. Dejando aparte a un personaje que decidió ponerse a mear en medio de una plaza sin importarle que estuviera llena de cara a todo el mundo.

El año que viene intentaré repetir, ahora ya se sabe cómo es y cómo moverse. Ya queda menos verano, el fin de semana que viene quizás me vaya con un amigo que me ha invitado a una casa que tiene por Coruña y el siguiente quiero convencer a alguien para ir a las fiestas de Bilbao, que tienen que estar muy bien. Todo se andará...